Hoy no puedo correr

Creo que esta frase es una de las más odiada por los corredores: “Hoy no puedo correr“. Da la idea de la rendición, de excusas baratas, de falta de gana o de yo qué sé.

En realidad, según el doctor, en mi caso se trata de una infección de las vías altas, que me hace toser como a un perro. Es posible que la tos sea debida a que voy a correr por la noche, cuando ya hace más fresquito. Yo creo que voy bien protegido, pero parece que no.

Mirando atrás, me doy cuenta que llevo con esta tos desde hace más de dos semanas (ver post) y esto no puede ser normal (ni bueno). Intentaré ir a correr mañana por la mañana, para hacer lo 50′ y las series de 8×100, recuperando así el Plan de Entrenamiento. Me jode, pero hay que ser realista: no puedo correr y toser.

Además, me había comprado el Polar WearLink que sustituye al fallecido POLAR T31 y tenía ganas de probarlo. Parece que la cinta es compatible con el reloj del T31; además, se le puede cambiar la pila como a cualquier cacharro bien hecho. Otro día será.

Correr e irse de fiesta

Irse de fiesta es absolutamente incompatible para la práctica del correr, pero, ¿cómo sustraerse a un cumpleaños de un querido amigo que ha llegado a los 40 años?

Pues, uno no se “sustrae” y se mete en los fregados festivos que han impedido poder cumplir a rajatabla con el plan de entrenamiento (la evolución aquí: Plan de Entrenamiento) para el Maratón de Vitoria.

Menos mal que el domingo por la mañana estaba ya recuperado y he podido ir a rodar mis 90′ (1h27’28”; 5’46”/km, que, para mí, no está mal).

Me ha sorprendido, de forma desagradable, el estado de las carreteras de campo de mi pueblo, llenas de basura y de perros abandonados. Por una vez que vuelvo al pueblo, y me encuentro con ese panorama, que es para llorar.

Ambas cosas son una muestra más de la falta de sentido cívico del personal. Todavía no entiendo qué lleva a una persona a:

  1. meter la basura en el su bolsita;
  2. cargarla en el coche;
  3. hacer varios km, hasta llegar al campo;
  4. tirar por la ventanilla la porquería.

No creo que sea “casualidad” sino un perverso sentimiento de querer hacer daño. Con lo añadido de soltar a pobres perros que, como ya no hacen gracia en casa, sueltan por ahí. Se me ocurren varias medidas sancionadoras para este tipo de personas, pero ninguna es publicable.

En fin, mejor ir pensando cómo y cuándo recuperar las dos sesiones de 8×1000 que he perdido en estas dos semanas.

Por cierto, sigo corriendo sin mi Polar T31, ya que no he encontrado el recambio. He dejado mi dirección de correo a Decathlon para que me avisen cuando tengan uno en stock, pero sigo sin noticias. Les doy esta semana de tiempo y, si no tengo respuesta, me voy a comprarlo a los chicos de la tienda de Bergara, que parecen más cumplidores.

Días de descanso y mocos

Aprovecho estos dos días de descanso para resfriarme (otra vez). Parece una conjura de los gérmenes contra mi participación al Maratón de Vitoria, pero yo (de momento) resisto.

Lo que sí me ha fastidiado, más que los mocos, es haber descubierto que al transmisor Polar T31 no se le pueden cambiar las pilas sin destriparlo. Me parece bastante vergonzoso.

He aquí unos intentos (parece que logrados) de cambiar las pilas. Lo que parece de traca es lo que viene en la Web oficial del Producto:

“The average battery lifetime of Polar WearLink® transmitter is 2 years

Bien, dos años me parecen apropiados. De hecho, el mío ha empezado a fallar más o menos a los dos años (y pico) de haberlo comprado.

Pero lo escandaloso es esto:

Polar recommends that the transmitter battery be replaced by a Polar Service Center during the 2 years’ warranty time of the product.

Si las pilas duran dos (o más años) ni a mí ni a nadie se le ocurre ir a Polar para decirles: “Cambiadme las pilas”. Lo normal es esperar a que las baterías se agoten para ir a uno que sabe y que te las cambie sin destripar lo que has comprado.

Consejo útil para la próxima compra: sólo productos a los que se les puede cambiar las pilas sin destriparlos, ergo, NO COMPRÉIS EL POLAR T31. Una pena, funcionaba bien…

Y sigo: en la Web española (según dice Google), voy al apartado de Servicio Técnico y me encuentro con esto: Epic Fail!!!

Menos mal que en Decathlon me encuentro con una nueva cinta a menos de 7€. Pero la desgracia se ceba conmigo, y resulta que no está disponible. Dejo mi e-mail por si acaso llega, “ya me llamarán“. Encuentro la correa en una tienda on line de Bergara, que no tiene mala pinta. El precio es el mismo, pero me cargan otros 7€ de portes. No me parece mal, pero no me sale a cuento la jugada. Y es una pena, porqué sí que la tienda ésta tiene buena pinta; incluso he comprobado los aspectos legales y los tiene todos aparentemente en orden. Seguro que vuelvo a pasarme por aquí.

El caso es que mañana tocan los 8x1km y yo sin transmisor de mi frecuencia cardiaca. Sería una buena escusa para saltarse el entrenamiento, ¿no?