Vuelta al blog: lo que pasó en el Medio Maratón de Alicante

He tenido muy abandonado este blog que, sin explicación aparente, todavía sigue teniendo alguna que otra visita (gracias). Vuelvo a escribir cuatro cositas, en vista del maratón de San Sebastian del próximo 25 de noviembre.

He empezado el entrenamiento hace ya un mes largo y he pasado por una prueba intermedia, del Medio Maratón de Alicante, que ha sido un auténtico desastre. Esto me ha hecho reflexionar sobre mi estado actual y ver cómo me encaro a la prueba de noviembre.

La carrera discurría por la ciudad donde resido desde hace ya algunos años y el recorrido no me ha sorprendido. Lo que sí me ha sorprendido, de forma desagradable, han sido las cuestas y la organización, que puede (debe) mejorar.

Por partes: las cuestas.

Peso lo que peso, pero no estoy en tan mala forma (creo). Así que me he tomado la carrera como un entrenamiento con dorsal. Hasta el km 6 todo bien, hasta con un poco de ventaja sobre el tiempo calculado (unos normales 6’/km). Pero, cuando se termina la playa, empieza la cuesta de la Avenida de Denia

Por Dios, más de un km con pendiente constante, sin respiros y bajo un sol que se estaba empezando a notar. No sé cómo he llegado al final de la cuesta (con subre-y-baja de un túnel incluido) y empiezo la bajada para ir hacia la zona de la “Cantera“. Siento no ser más preciso para la gente que no es de Alicante.

Sé que en el km10 hay avituallamiento, así que me tomo mi glucosa, para enjuagarme la boca con el agua que me van a dar. Pero… el avituallamiento está encima de ¡¡¡otra cuesta!!! Faltan un centenar de metros para beber y me veo a un hombre tirado en el suelo, debajo de una moto. Ya hay miembros de la organización atendiendo a los heridos, así que me desentiendo del asunto. Al día siguiente, me entero que un abuelito ha querido cruzar por donde no tocaba y un scooter se lo ha llevado por delante. Por lo que parece, todo se ha quedado en un susto.

Km10: bebo y me lo tomo con calma. Estoy asfixiado por el calor, así que voy unos metros andando. Total, los pocos que me adelantan los pillaré más adelante…

Llegamos al centro de la ciudad y parece una película de zombies. Nadie por la calle, si no contamos a los sufridos corredores de cola (como yo), que nos vemos y nos las deseamos con el calor. Llego al km14 y veo que, en el otro lado (km15) queda poca agua… ¡No me lo puedo creer!

Cuando me toca a mí, la organización ya está desmantelando “la paraeta” y, afortunadamente, un chaval de la organización me da su botellín de agua. Oigo como los compañeros le dicen: “Le has dado la vida“. Imaginad qué cara llevaba yo…

Centro de Alicante, bonito y con los edificios que hacen sombra (menos mal), pero de gente animando, pues, qué os voy a contar. Última cuesta, desde el km 18 hacia el final y pillo a los que me adelantaron en el km10. Veo cómo el SAMU atiende a otro corredor que no ha podido con la cuesta y está tumbado en la acera. Esto debería hacer reflexionar a la gente de la organización… En todo caso, por lo que he leído en los periódicos locales al día siguiente, no ha pasado nada grave.

Llego a la meta, con media vuelta a la pista de atletismo. Se agradece la presencia de la familia (ya había estado animando en otro tramo de pesadilla, en el km13) y llego a la meta. 2h22’20”: NUNCA había ido tan mal la cosa.

Pero he llegado. Unas chicas muy monas me cuelgan la medalla. Al día siguiente me entero que eran las Belleas del Foc. Voy a por bebida y sólo hay agua. Ni bebidas isotónicas ni colas. Para los últimos, no hay consuelo. Sólo habrá unas 40 personas detrás de mí (1180 llegados), pero, caray, creo que un Acuarius bien nos lo merecíamos, ¿no?

Desconsolado, me voy hacia mi señora, que me nota más fatigado de la cuenta. ¿Explicaciones? Cuestas, sol, kg de más y escasa hidratación. Menos mal que en el coche (eso sí, hemos podido aparcar bien), tenía yo mi bebida isotónica.

El año que viene, qué queréis que os diga, aunque sea en mi ciudad, me pensaré más de una vez si me apunto o no a este sufrimiento.

Por cierto, éste es mi estado actual de entrenamiento, en vistas del ya mencionado Maratón de San Sebastián.

Plan_Entrenamiento_San_Sebastián

A ver si me da tiempo a “tapar” las casillas rojas (entrenamientos saltados). Me conformaría con que no aumentaran esas marcas rojas…

10km de Pego 2012

Aquí estamos para contar mi vuelta al ruedo en eso de correr con dorsal. A pesar de no haber entrenado prácticamente nada (adiós oficial a mi plan de entrenamiento para bajar de los 50’/10km, y sin remordimientos), me he sentido bastante satisfecho de mis 58’58”. A ver si publican pronto las fotos de meta y subo la mía.

¿Cómo ha ido? Bueno, para empezar, esta vez he ido a la carrera sin acompañamiento familiar, pero ha sido un caso episódico.

Llego a Pego sin haber mirado el recorrido y… menos mal. En el 201o corrí esta carrera (y, hace poco, la media, con mi récord personal), con llegada en la pista de atletismo y me sentí un campeón, a pesar de sobrepasar la hora. Me acordaba perfectamente de las subidas al calvario (qué nombre más apropiado), pero había oído que habían cambiado el recorrido.

Como un iluso, me pongo a calentar y me mezclo con la cantidad de gente que anda por aquí. Se nota que es una edición especial (la XXX) y busco mi anfitrión local. Qué raro, no está.

Dorsal puesto, gorra por si llueve y, hala, la cuesta de la salida. Primera subida al calvario y primera alegría: qué gusto dá correr!!!

Empezamos a pasar km y me dicen que habrá que subir ¡dos veces más! Bueno, a eso hemos venido, ¿no? Sube y baja, para volver a subir y, por fin, el km 9. Voy a mi ritmo y veo que bajaré, por los pelos, de la hora. Bien.

Oh, sorpresa: pasamos por de trás del campo de fútbol, con un repecho que quita el hipo. Bajo la cabeza y no miro, pero me digo: “Por mis huevos que no me paro”. Creo que he corrido más lento que si hubiera andado, pero no me daba la gana de parar. Me ha ayudado llevar la gorra con visera, así no he visto cuándo diablos terminaba la cuesta.

Por fin, termina la cuesta y empezamos a bajar. Estoy en el pelotón de cola, pero aprovecho lo que me queda (poco, la verdad), para estirar un poco las piernas y llegar triunfal a la meta, en el centro del pueblo.

Los llegado a meta somo más de 1200 y no queda camiseta molona para mí, me conformo con la camiseta normal, que bien me la he sudado.

58’58”, bueno, la próxima vez irá mejor (espero).

Primer Entrenamiento 10km

Ayer salí a correr para completar mi primer entrenamiento para bajar de los 50′ en los 10km, que es mi nueva meta.

¿Sensaciones? Pues, para empezar, se me hace raro correr sólo 5km, así que los he hecho como si me fuera la vida en ello. ¡Error! He llegado al final como si arrastrara dos losas de mármol, en vez de dos piernas. De hecho, mi abductor ya me ha avisado: “Ni se te ocurra hacerlo otra vez“.

He hecho el esfuerzo de cubrir la distancia en  25′ y estaba fundido. ¿Cómo puede la gente aguantar este ritmo? En fin, la cosa no termina ahí, porque me he enfrentado a la serie de 12x100m, en cuesta, para más inri. Después, unos 2km a un ritmo más lento (10’55”, es decir, 5’27”/km), mucho más realistas para mí.

¿Conseguiré el objetivo? Si tengo que hacer caso a la primera sesión, la respuesta es no. Motivos: me gustan más las distancias largas, no me gustan las series (¿y a quién?), peso demasiado y llevaba dos semanas sin correr.

En todo caso, como todo cabezón, seguiremos informando.

Aquí el plan: Plan_Entrenamiento_10km

10KM: Plan de Entrenamiento

Ya ha pasado el subidón del Maratón de Sevilla y me tomo un poco de descanso (un par de semanitas deberías bastar). Mientras tanto, he decidido meterme en esas carreras de 10km, con las que empecé estas aventuras de correr por correr.

Hace tiempo, me guardé una copia de la Revista Runner’s a la que estoy suscrito, para poder utilizar algún día uno de los planes de entrenamiento que publican periódicamente. He hecho un pequeño resumen, que aprovecho para publicar, por si pueden interesar a alguien.

Plan_Entrenamiento_10km

Hecho de menos esas tiradas largas de los domingos, sustituidas por esos monstruos (para mí), que son las cuestas y las series. Hasta hay un día de la tercera semana con 18 cuestas de 100m. Veremos si soy capaz de esas barbaridades.

La revista promete que, con este plan de entrenamiento, podré bajar de los 50′ en los 10km, acercándome a unos (para mí) increíbles 40’/10km.

Empezamos el lunes, a ver cómo va.

Maratón de Sevilla: here I go!!!

Bueno, he estado ausente un par de meses, pero no he dejado de correr y de entrenar. Hoy me iré a Sevilla para el maratón del domingo y, como era de esperar, estoy lleno de dudas.

¿Cómo irá? ¿La terminaré? ¿He entrenado lo suficiente? Ni idea para ninguna de estas preguntas, sólo confío en mi capacidad de aguante y que sea lo que Filípides quiera.

En este tiempo de ausencia, han pasado muchas cosas: he terminado el 2011 con más de 1.100km acumulados, entre carreras y entrenamientos; he vuelto a mis amadas New Balance, abandonando definitivamente a las ASICS que sólo me han dado problemas; he terminado la Media de Santa Pola en menos de dos horas (1h 55’55”) y, a la semana siguiente, he vuelto a batir mi marca en esta distancia, en la Media de Pego (1h 55′ 28”); he hecho más de 180km en enero y, finalmente, me he quedado en el dique seco más de una semana en febrero, a las puertas de mi gran objetivo de Sevilla.

¿Cómo irá el domingo? Pues, de verdad que no lo sé. Estoy muy nervioso y doy las gracias a mi mujer por animarme tanto (y soportarme). Una mención especial a mi amigo Tony, que el año pasado hizo su marca personal justo en Sevilla (3h 15′: ¡¡¡UN MONSTRUO!!!). Me acaba de llamar para darme ánimos, él que está a un mes de su gran cita en Roma y con molestias en la planta de un pie. Ánimo, hombre, que para ti esos no son dolores. Gracias por haberme acompañado en esas tiradas largas, a un ritmo que para ti, era de simple paseo; gracias por las botellas de agua escondidas en la cuesta de Petracos, gracias por los consejos, gracias por esos cambios de ritmo que me han hecho batir mi marca ¡¡¡dos veces!!!; gracias por esas botellas de agua en Pego… En fin, con amigos así, es más fácil enfrentarse a esos 42 km y pico.

Ahora me voy a correr unos 10km, más que nada para eliminar esa sensación de agobio. Después, maleta y, por la tarde, avión. Nos vemos a la vuelta.

X Millas de Alfaz del Pí

Lo que he sufrido en esta carrera, ¡por Dios!

Breve resumen de la jornada. Mi Señora y yo madrugamos medio atontados por el cambio de la hora y con la inseguridad de no saber exactamente qué hora es.

Desayuno casero y mochila que ya había preparado la noche anterior. Si hubiera tenido que prepararla esta mañana, seguro que me dejaba la mitad de las cosas en casa.

En poco más de media hora, nos plantamos en el Polideportivo de Alfaz, donde hay que recoger el dorsal. Como me pasa a veces, no estoy en la lista, pero soy precavido, y me he traído el justificante de pago, así que no hay problemas.

Ayer llovió con ganas y los pocos que hemos llegado al polideportivo a estas tempranas horas miramos al cielo, para ver si adivinamos las intenciones metereológicas. Los del lugar dicen que no lloverá, como mucho un poco de viento, de cara, en las cuestas de llegada. Estas noticias no es que tranquilicen mucho, pero es lo que hay. Como tenemos tiempo (faltan casi 2 horas para la carrera), nos damos un paseo por el pueblo, para comprar el periódico y tomar un café.

El pueblo se está despertando y es curioso ver a los lugareños extrañándose por ver a tanta gente de pantalón corto correteando por las calles. Para no perder la concentración (como si fuera a darlo todo, vamos), nos dirigimos al polideportivo, que tiene pistas de atletismo y un montón de espacio para calentar tranquilamente.

A las 10h, salen los corredores de la carrera de las 5 millas, mientras que a las 10.20 toca a nosotros.

Cuesta abajo para las primeras 3 millas y, la verdad, se me hace raro correr tanto rato en bajada. Llegamos a la Playa del Albir y nos reciben los lugareños con aplausos y sonrisas. Hay que aclarar que, por estos lares, los lugareños son, en su inmensa mayoría, señoras y señores mayores, con un pelo rubio/canoso, claramente no oriundos de estas latitudes. Vamos, que es como correr por las calles de Oslo.

Y empieza la primera cuesta: casi unas 3 millas subiendo hasta el Faro de Alfaz donde está el control del chip. Nunca me he encontrado con pendientes tan crueles y tan prolongadas, pero he conseguido no parar hasta llegar arriba. Bueno, una vez cruzado el arco que sirve de ingreso al parque natural del faro, sí que me he dado un paseo de unos pocos metros, las cosas como son.

Cuesta abajo como locos, con un dolor en la rodilla derecha que me hacía pensar en cómo bajar sin lesionarme. Ni idea de técnicas de correr, así que he ido por sensaciones y he conseguido no pasarlo excesivamente mal.

Una vez llegados de vuelta a la playa, nos encaminamos de vuelta al pueblo, para una cuesta prolongada (pero no tan cruel como la del faro) de otras 3 millas, más o menos. En ningún momento me he encontrado cómodo, ni ritmo de carrera ni nada, pero al final he llegado a meta, con media vuelta a la pista de atletismo, donde también he hecho lo que se podría definir, con mucha buena voluntad, un sprint.

En meta me esperaban mujer, cuñados y sobrinos, así que, después de los estiramientos necesarios (y beber tanta agua como he podido), nos hemos ido a celebrarlo con comida japonés.

Datos técnicos: 10 millas (16,09km), en 1h32’10”, a 5’43”/km, con 159HR y 1.601 Kcal.

Tiradas largas: lo que se aprende corriendo

Hoy era el día en el que, en la quinta semana del Plan de Entrenamiento, tocaba una tirada larga, pero larga de verdad. He corrido 2h33’49” para recorrer 24,4km. El ritmo, pues, ha sido bastante flojo (6’18”/km) que creo ha ido bajando desde un aceptable 5’58”/km sobre el km 15, para ir amainando paulatinamente. En todo caso, tenía pensado usar estas tiradas largas (me quedan 3 para los próximos tres domingos) para aprender a beber y comer algo mientras corro. Tengo pánico a una pájara y no querría retirarme del Maratón de Vitoria porque se me nubla la vista.

De momento, objetivo conseguido. He conseguido beber mi Acuarius y una barrita de Isostar de un sabor que no consigo recordar. Pero también he aprendido otras cosas, que cuento, por si pueden ser de interés para alguien.

Tiradas Largas

Las tiradas largas deben ser por la mañana. Esa brisa pomeridiana que te alivia a las 5 de la tarde, dos horas y media después se convierte en un frío viento que te hiela. Y además, ¡tienes la camiseta empapada de sudor!!!

Vaselina

Si crees que hay partes de tu cuerpo que no rozarán, te equivocas. Vaselin is not enough, never!

Cinturones Porta bidón

¡Pesan! Empiezas a correr y tienes medio kilo más, y no contabas con él. Además, se mueve y, hasta que no encuentras su posición más cómoda, han pasado un par de km. Ah, por cierto, éstos también producen rozaduras. También es cierto que es un buen sitio para dejar las llaves del coche, la barrita, la bebida, vamos, que parece un bolso (pesado) de una mujer (y que nadie salte con que esto es machismo, please). Lo mejor, en estos casos, es dar la lata a parejas/amigos para que te esperen en determinados puntos para surtirte.

Cuestas

La cuestecita que, en la primera hora, te parecía hasta agradable, para probarte; en la segunda hora se convierte en un sufrimiento indecible. Las cuestas, si puedes, evítalas: ¡duelen!

Bueno, y por hoy, ya está. A cenar algo y a dormir, que mañana empieza otra semana.