Dolor de rodilla

Es irónico que, justo la semna en la que me he apuntado al Maratón de Sevilla, no pueda ir a entrenar por un dolor en la rodilla, fruto de las malditas bajadas de Alfaz del Pí.

Con el tiempo, he aprendido a que, si te duele algo, NO hay que correr, así de sencillo. En casa te aburres, das vueltas entre el sofá y el ordenador, hasta te entran remordimientos por los entrenamientos saltados, pero en el fondo sabes que es mejor así.

Paciencia y antinflamatorios, que es lo que queda. A ver si mañana mejora la cosa…

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