Volviendo a correr, poco a poco

Aquí estamos otra vez poniendo un poco de orden entre el trabajo y las minivacaciones (es decir, no trabajo por las tardes). La semana pasada he salido a correr 3 veces y, en total, sólo he hecho 15km. No me puedo quejar, aunque debería ponerme más en serio para recuperar por lo menos una apariencia de forma.

Debido al calor, también he salido a andar un par de veces más y he hecho algún que otro ejercicio de abdominales, dorsales y flexiones. También he intentado volver a hacer dominadas, pero, afortunadamente para mi autoestima, no he encontrado una barra que sujete mi peso. Así siempre puedo decir: “Lo intentaré mañana”. Tengo mis serias dudas sobre si estos ejercicios ayudan a mi forma de correr, pero conseguir (por lo menos una vez) poner el mentón por encima de la barra es una inyección de autoestima increíble.

Por el resto, tampoco hay mucho más que contar: las mañanas trabajando, las tardes escuchando música, lectura y esperando a que amaine el calor (ya se que amainar se usa para el viento, pero ya me entendéis). Entre sudada y sudada, sigo deshojando la margarita para saber si me apunto al Maratón de Valencia o al de Donostia. ¿Presupuesto o novedad? En fin, siguen abiertas las opciones.

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Entrenando el día de mi cumple

Ayer tocaba entrenamiento y corrí celebrando mi 41 cumpleaños. Ya hay muchas velitas en la tarta y menos mal que se han inventado las velas con los números, sino no cabían en la tarta de chocolate.

Tal y como marca el plan (otra casilla marcada del Plan Entrenamiento), he hecho los 65′, que se han quedado en 68’23, para un total de 11,3 km (un sorprendente para mí 5’36”/km, según los cálculos de Strands).

De este entrenamiento, he aprendido 2 cosas:

  1. Si tienes pensado ir a correr, no puedes merendar tarta de chocolate (dos trozos generosos);
  2. El esfuerzo del 8×100 lo notas al día siguiente.

Mientras corría, notaba las piernas como si fueran las de Pinocho, de madera y con nada de flexibilidad. Tampoco notaba dolor, era sólo una sensación de rigidez, que ha ido desapareciendo a partir de los 20′ de carrera.

Al final, ya en casa, tocaban estiramientos, sobre todo para mi maltrecho abductor y algunos ejercicios. He notado que, cuando supero los 50′ de carreras, suelo tener molestias en la base de la espalda, así que he hecho 3×15 de abdominales y 3×12 de dorsales. Poco a poco continuaré fortaleciendo esta zona, a ver si va mejor la cosa.

En fin, que sigue la cuenta atrás hacia el Maratón de Vitoria-Gasteiz. Tengo que acordarme de cambiar las pilas de mi Polar T31, ya que no marca correctamente las pulsaciones. Después de 3 años de uso, ya era hora de cambiar las pilas.