Mi primer maratón: daños colaterales

Ya han pasado dos días desde el Maratón de Vitoria y sigo con la medalla al lado del ordenador. Tarde o temprano se me pasará la tontería, al fin y al cabo, hay un montón de finisher por ahí y yo soy sólo uno de tantos.

Este post es sobre algunos daños colaterales producidos en mi cuerpo por semejante esfuerzo de acabar un maratón.

Aviso a navegantes: NO soy médico y este post NO es para dar consejos médicos. NO busquéis en Internet y, si tenéis problemas, acudid al médico.

En mi caso he sufrido, a parte de las clásicas ampollas en los pies, cuyo tamaño era desconocido para mí, de una leve rabdomiolisis. Para saber qué es, podéis acudir a la Wikipedia. En palabras de andar por casa, la orina es bastante más oscura. Tengo que admitir que si no hubiera tenido un médico en casa, me hubiera ido corriendo a Urgencias porque, la verdad, asusta un poco.

Como sé que la causa es un ejercicio excesivo, sólo hará falta beber muchos líquidos (no sólo agua, sino también bebidas isotónicas, no vaya a ser que me dé una hiponatremia) y descansar.

Cosas que pasan cuando uno quiere perseguir un sueño a toda costa y no sabe exactamente el precio que debe pagar.